No empiezo una obra desde la forma.
Empiezo desde una sensación.
Algo se mueve adentro…a veces es un recuerdo, otras un sueño, otras una incomodidad que no sé nombrar… y se instala en el cuerpo. Se queda. Presiona. Pide ser mirada. Mi proceso creativo nace justo ahí: en ese punto donde lo interno ya no puede permanecer en silencio.
Pintar, para mí, no es decorar ni ilustrar una idea previa. Es abrir un espacio de escucha. Un acto íntimo donde dejo que la imagen se revele poco a poco, como si emergiera desde una profundidad antigua. Trabajo con la oscuridad no como negación de la luz, sino como su origen. Ahí donde habitan la muerte, el miedo, el deseo, la herida y la transformación, encuentro materia viva.
Muchas de mis obras aparecen primero como visiones fragmentadas: cuerpos incompletos, manos que emergen, rostros que no miran del todo. No los fuerzo a tomar forma. Los acompaño. Mi proceso es lento, casi ritual. Observar, detenerme, respirar, volver a mirar. Cada capa de pintura es también una capa de conciencia que se deposita sobre lo que siento.
Hay momentos en los que la obra incomoda. A mí primero. Y ahí sé que voy por el camino correcto. El arte, para mí, no busca tranquilizar; busca revelar. Mostrar aquello que solemos ocultar incluso de nosotros mismos. En ese sentido, pintar se vuelve una práctica espiritual: una forma de descender, de atravesar, de aceptar.
No separo mi vida interior de mi trabajo. Mis procesos emocionales, mis rituales, mis silencios y mis crisis están presentes en cada pieza, aunque no siempre sean evidentes. El lienzo se convierte en un umbral donde lo personal se vuelve simbólico, y lo simbólico puede ser compartido.
Creo profundamente que la belleza también habita en lo roto, en lo que duele, en lo que se transforma. Mi obra nace de esa convicción: que mirar de frente la sombra no nos consume, sino que nos devuelve partes olvidadas de nosotros mismos.
Pintar es mi forma de recordar.
Recordar quién soy cuando dejo de huir.
Recordar que incluso en la oscuridad más densa, algo sigue latiendo.
Y desde ahí, crear.
